El equipo de trabajo de Estudio 3.14 se define como una suma de talentos. Parte fundamental de este equipo son los jóvenes estudiantes de arquitectura, diseño y urbanismo en sus últimos semestres escolares que aportan su visión creativa al desarrollo de proyectos, que van desde la planeación urbana hasta el desarrollo de eventos y exposiciones culturales.

El programa de becarios de Estudio 3.14 se enfoca en proporcionar a los futuros diseñadores y arquitectos la oportunidad de involucrarse en trabajos multidisciplinarios que como menciona Chava (estudiante de la Licenciatura de Arquitectura en el CUAAD y becario de Estudio 3.14) “te dan la oportunidad de generar experiencia”. 

 

“En el despacho el diseño es un trabajo multidisciplinario. Trabajamos en diferentes disciplinas; nos movemos entre todas”, comenta Diego (quien acaba de terminar su programa y es egresado del ITESO). Un proyecto puede incluir a diseñadores gráficos, urbanistas, arquitectos e interioristas para enriquecerse y ser realmente propositivo. También es una oportunidad para el desarrollo profesional de los jóvenes becarios que perciben el hacer de 3.14 “como algo integral” en procesos en los que, para Merci   (estudiante de la Licenciatura en Diseño Integral del ITESO y becaria de Estudio 3.14) “tú mismo te empujas a saber cómo ser mejor”. 

 

Existe una labor continua de aprendizaje y de retroalimentación, tanto por parte del equipo de colaboradores como de los directores, que lleva a que, en palabras de Gabriel (Estudiante de la Licenciatura de Arquitectura en el CUAAD y becario de Estudio 3.14), “te desenvuelvas en un montón de cosas  que ni siquiera creías que fueras capaz de hacer”.

Este programa es esencial para la visión de Estudio 3.14: mejorar al mundo transformando el espacio, desde un lugar extraordinario para desarrollar nuestros talentos.  

Es un orgullo compartir con nuestros amigos la experiencia de haber diseñado el espacio público que obtuvo  el Primer Lugar en la categoría de Diseño Urbano en la pasada Bienal Nacional de Arquitectura en su doceava edición. El proyecto premiado fue la “Renovación Urbana del Paseo Díaz Ordaz: Malecón de Puerto Vallarta”. Esta obra es la punta del iceberg de un plan de rescate del centro histórico de Puerto Vallarta que ha logrado una inversión de 240 millones de pesos que a su vez forma parte de un Plan Estratégico a 20 años del destino turístico.

Estudio 3.14 recibió este galardón junto con Trama Arquitectos y West 8, estos últimos con quienes compartimos la experiencia de trabajar de la mano. Las valiosas aportaciones de cada uno lograron el mejor de los resultados para el proyecto de un espacio que, a menos de un año de inaugurado, se ha hecho merecedor de esta distinción a nivel nacional, lo que significa que Puerto Vallarta cuenta con el mejor proyecto urbano construido en los últimos 2 años, su Malecón. La Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana está reconociendo el nuevo paradigma de encuentro social que se da en Puerto Vallarta, que la convierte en un destino auténtico, memorable y lleno de gente amigable. Desde su reapertura, la afluencia de visitantes al Malecón, locales y turistas, ha ido en aumento, siendo cada vez más aquellos que quieren venir a disfrutarlo. Este espacio consta de 12 cuadras y 750m frente al mar acompañado de esculturas de importantes autores como Alejandro Colunga, Sergio Bustamante y Ramis Barquet.

Estudio 3.14 coordinó todo el esfuerzo y talento de su equipo multidisciplinario para crear un espacio de clase mundial, este proyecto es la representación de la pasión y la audacia que todos los colaboradores aportaron con un propósito: 

Mejorar el mundo a través del valor social generado por un espacio público  sustentable y con una visión de ciudad, espacio que consolide la identidad de su población.

El Centro Histórico de Puerto Vallarta está experimentando su Renacimiento mediante cambios y acciones que lo llevarán a convertirse en un destino de clase mundial. El Malecón se encuentra completamente regenerado, enfatizando las características del auténtico espíritu local para la vida, el descanso, el placer y el turismo.  

El equipo conformado por  Estudio 3.14 y West 8 diseñó el proyecto de paisajismo de la renovación de éste símbolo vallartense consiguiendo un espacio público seguro y eminentemente peatonal,  concebido para que habitantes locales y turistas convivan de manera armoniosa con el romanticismo de los hermosos atardeceres que se despliegan sobre el Océano Pacífico.

La principal característica de diseño del nuevo Malecón es su pavimento: un elemento icónico que es el eslabón entre la identidad presente en todas las banquetas de Puerto Vallarta y la tradición artesanal local de tapetes de piedra de río, representando  los antiguos y arraigados símbolos de la viva y autóctona cultura wixárika. La escala y la maestría de este mosaico y pavimento realzarán la identidad local y la artesanía, dos de los mayores atractivos de México, y  posicionará a Puerto Vallarta, dentro del siglo XXI, como un destino turístico único.

El nuevo Malecón conducirá a que la atmósfera de Puerto Vallarta–el único destino de playa mexicano ubicado en un pueblo tradicional–cree un nuevo paradigma sin perder su identidad.

En la época de la fundación de Guadalajara, en al antiguo Valle de Atemajac, lo que es ahora la Calzada Independencia, era un extenso río conocido como el Río San Juan de Dios que nacía en los manantiales del actual Parque Agua Azul y sus cauces naturales llegaban hasta la Barranca de Huentitán, para convertirse en afl­uente del Río Santiago. En aquel tiempo las mujeres acudían a lavar la ropa y fue de gran ayuda para el entonces nuevo mercado San Juan de Dios.

En 1910 la ciudad ya contaba con más de 120 mil habitantes que se desplazaban utilizando tranvías eléctricos y cruzaban el río a través de puentes ubicados en diferentes arterias estratégicas a lo largo de este. El centésimo aniversario de Independencia de México estaba cercano y el entonces gobernador de la ciudad el Coronel Miguel Ahumada, propuso entubar el río San Juan de Dios y formalizar un paseo que honraría con su nombre al presidente Porfirio Díaz. El río fue embovedado desde el puente Medrano hasta la Alameda y recibió el nombre de “Calzada Porfirio Díaz”, nombre que cambiaría después de la Revolución Mexicana. No fue sino hasta la segunda década del siglo XX cuando el gobernador José Guadalupe Zuno concluyera la segunda etapa de esta avenida que incluyó prolongarla de norte a sur, alinear las banquetas y desmantelar los puentes. En 1933 el regidor tapatío Cosme Sáinz terminó los últimos ajustes y arreglos a esta arteria.

El proyecto del general Ahumada, que pretendía construir un paseo similar a los boulevares de las grandes capitales europeas, lució un impecable pavimento de concreto, banquetas y camellones con espacios ajardinados, que invitaban al paseo de los pobladores tapatíos. Así se convirtió inmediatamente en un recorrido recreativo donde fl­orecieron teatros, cines, restaurantes, boutiques y servía a la sociedad tapatía como paseo dominical y comercial. La Calzada colaboró para que el barrio San Juan de Dios viviera su esplendor alrededor del año 1964. Era una avenida ancha que permitía el tráfico fluido de los escasos automotores que en ese entonces llegaban hasta los cines Metropolitan, Alameda,  Juárez y sobre todo a la Alameda (actual parque Morelos).

 

 

El Arquitecto José Villagrán García definió a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara como: “una promesa que rebasa los límites geográficos de lo regional para proyectarse en el horizonte cultural de nuestro país” y precisó también en tres puntos la confianza en los frutos que podría producir el nuevo plantel: “porque esta tierra posee  un material humano-social y geofísico con fisonomía suficientemente propia para ser regional y para ser mexicana, tiene una tradición artística de raigamen popular y…tiene un amor profundo por todo lo suyo, que se constituye en un acicate eficaz de constante superación”.

Aquí las palabras dichas el 20 de noviembre de 1948 por el Arquitecto José Villagrán García en la ceremonia de inauguración de la Escuela de Arquitectura como fue publicado en el Número 2 de la revista Espacios.

Gilles Antier es director de actividades internacionales de IAU île-de-France, en una entrevista nos comparte su visión sobre la existencia de un organismo encargado de la planeación estratégica en Zapopan y su relación con un supuesto Instituto Metropolitano de Planeación para la Zona Metropolitana de Guadalajara.

IAU île-de-France es un instituto encargado del ordenamiento territorial de la zona conurbada de Paris y Gilles ha colaborado como consultor en más de 50 ciudades en todo el mundo en temas de planeación; entre otros proyectos destacan los planes de ordenamiento territorial que realizó para las ciudades de Shangai y Santiago de Chile.

El pensar la movilidad implica comprender tanto los viajes generados al interior de las ciudades como aquellos producidos entre ellas. En el esquema de vida contemporáneo en el que el tiempo se ha convertido en un recurso escaso “la demanda de transporte es una consecuencia, un consumo colectivo asociado con otras actividades” y “lo que hay que considerar prioritariamente no es la movilidad en sí sino su relación con la diversificación de las actividades” (Yves Crozet, The Prospects for Inter-Urban Travel Demand).

Los sistemas de movilidad interurbana permiten crear conexiones entre núcleos productivos que contienen los lugares en los que son desarrolladas las diversas actividades laborales de una empresa o compañía.

Eficientar los viajes entre diversas ciudades al disminuir la cantidad de tiempo invertido y aumentar la facilidad de acceso al transporte es esencial para establecer vínculos entre áreas productivas que permiten aumentar progresivamente la competitividad de una región o un país.

Pensar la movilidad como un todo integral consiste en desarrollar políticas públicas que contribuyan a la creación de una red de ciudades conectadas y accesibles, creando un sistema integral, eficaz y adecuado a las condiciones productivas contemporáneas.

El 22 de abril de 1970 se instauró el Día Mundial de la Tierra, promovido por el senador y activista norteamericano Gaylord Nelson. Cuarenta y tres años después el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon determina que “el Día Internacional de la Madre Tierra nos brinda la oportunidad de reafirmar nuestra responsabilidad colectiva de promover la armonía con la naturaleza en un momento en el que nuestro planeta se encuentra amenazado por el cambio climático, la explotación insostenible de los recursos naturales y otros problemas creados por el hombre”.

La práctica arquitectónica debe responder, también, a estos cambios. Dos proyectos que reflejan este punto de partida son la Makoko Floating School y la renovación del Malecón de Puerto Vallarta. El primero es un proyecto del arquitecto nigeriano Kunle Adeyemi y consiste en un “prototipo de una estructura flotable, construida en el histórica comunidad flotante de Makoko en la ciudad de Lagos. Como un proyecto piloto se ha desarrollado en base a un punto de vista innovador que engloba las necesidades sociales y físicas de la comunidad junto con el impacto del cambio climático y la rápida urbanización dentro del contexto africano. Su objetivo primordial es generar un sistema de construcción alternativo, sustentable y ecológico y mostrar una nueva cultura del agua”.

El segundo es un proyecto desarrollado por Trama Arquitectos, Estudio 3.14 y consiste en la renovación de un espacio icónico de la ciudad de Puerto Vallarta.  Este Malecón se ha transformado en un lugar en donde se recuperan el dominio público del espacio y la escala humana. A través de sus áreas sombreadas y caminables y las vistas que los peatones tienen del océano, el Malecón se convierte en un agradable paseo durante el día, en un oasis debajo del sol tropical y en una inolvidable jornada recorrida bajo las simbólicas palmas que se extienden a lo largo de la playa que enfrenta al inmenso Océano Pacífico.

Ambos proyectos responden a los cambios sociales y a la necesidad de lograr una justicia integral para todos los habitantes de una región. Ambos son proyecto sustentables, recordando que la sustentabilidad consiste en (como se definió en 2008 el evento auspiciado por el MIT y llamado Sustaining Cities: Environment, Economic Development, and Empowerment) “satisfacer las necesidades de hoy sin poner en riesgo la factibilidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”.

 Los ciudadanos de Zapopan viven entre barreras: el 14% de la superficie del área urbana del municipio (1,625 ha) está ocupada por cotos y fraccionamientos cerrados. El tema de los cotos es un tema de seguridad y segregación social. El  Esquema Rector del Plan de Zapopan define la zona de cotos del municipio como un “Enclave de Exclusión”. El Enclave se extiende en una superficie de siete por siete kilómetros donde: a los ciudadanos se les impide su derecho de paso y las vialidades están bloqueadas. El ingreso a estos lugares, con sus filas de más de 50 personas que deben accesar ejemplifica esta exclusión. El mapa de seguridad del mismo Plan demuestra cómo, además, los cotos concentran los actos delictivos en el resto de la ciudad.

Para Luis Felipe Cabrales, investigador del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial del CUCHS,  “los cotos cerrados se cimentan en una filosofía de la exclusividad social” que lleva a sus habitantes a “desligarse del espacio social con el cual ya no se identifican”.  Esto se logra “mediante efectivos mecanismos de seguridad: la presencia del muro perimetral, la cancelación del derecho de paso y los controles electrónicos” de ello “no se puede esperar una convivencia armoniosa, sino precisamente inseguridad”.

Como solución el Plan Estratégico define dos acciones. Primero, para los cotos ya construidos, abrir sus accesos restringidos y vialidades generando conexiones con la ciudad. Esto permitirá crear corredores comerciales y de servicios que elevarán la plusvalía. Segundo, para los nuevos desarrollos habitacionales, pensarlos como comunidades caminables, con vivienda y comercio integrado, espacios públicos de calidad y una buena imagen urbana, evitando los muros y el aislamiento urbano.

La aplicación de estos principios de diseño debe considerarse parte de la estrategia de seguridad evitando producir mayor segregación social y espacial.  Como diría Cabrales: “no se va contra la inseguridad aislándose en paraísos artificiales, sino construyendo vías de integración y cohesión”.

Página 4 de 4

Acerca de 3.14

Estudio 314 es un equipo de arquitectos, diseñadores, urbanistas, interioristas y sociólogos urbanos especializados en las arquitectura de las relaciones. Relacionamos personas, culturas, ideas y disciplinas para generar proyectos innovadores. Desde 1999 niestros más de 250 proyectos en México, Europa, Asia y Estados Unidos han consolidado una visión global y sustentable, que generan tendencias propias. Nuestros proyectos abarcan una amplia gama; de nuestras ideas, cualquier posibilidad. Descubre otra manera de imaginar y crear nuevas formas y espacios con una constante: la arquitectura de las relaciones.<a href=Estudio 314 es un equipo de arquitectos, diseñadores, urbanistas, interioristas y sociólogos urbanos especializados en la arquitectura de las relaciones. Relacionamos personas, culturas, ideas y disciplinas para generar proyectos innovadores.
 
 

Ponte en contacto

Síguenos en nuestras redes sociales: